A veces olvidamos el valor que llevamos dentro. Jesús eligió vivir lo humano para mostrarnos la grandeza que existe en cada corazón. No desde el poder, sino desde la cercanía, la amistad, la alegría y también el dolor. Un mensaje que nos invita a mirar hacia adentro y reconocer que fuimos creados con un propósito más profundo de lo que imaginamos.